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TÉCNICAS

Serie Mujeres con Sombrero - Poemas y Grabados Edición Limitada
 
 
Gargolas
Saudade
 

Cuando un artista tiene su primer encuentro con el grabado se despierta en él un sueño que se le prende al alma. Encuentra que el grabado es una labor enigmática de amor alquímico con el metal y una pasión tallada en la madera.

Comprende que el desnudo metal y la suave madera van fraccionando la oscuridad para trocar las horas en colores, brillos y sacar de las sombras a la luz; para abrir las ventanas a los sueños que surcan por la mente y dejar que las placas se vistan de alas tachonadas de símbolos, fuerza, creatividad, amor, aridez y lluvia desbordada.

Las manos se le vuelven elocuentes, los dedos van como de puntillas esbozando una danza que teje y va forjando puentes entre el sueño y la vigilia.

Labra la piel de la madera con recintos soñados que no abarcan los días de la creación, sino el intemporal arte del universo.

Es entonces que el grabado deja de ser un mundo enigmático que abraza colores alquímicos; y es entonces que se comprende que el oficio del grabador es al mismo tiempo una ardua labor, pero también es un canto mágico en el que se refleja la vida, la muerte y se perpetúan los sueños de esta tiempo nuestro intentando pervivir en un grabado.

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¿Cómo se hace un grabado?

Técnica que se usa para grabar en madera, que es la más sencilla. Plancha de madera, no muy gruesa. La que más se utiliza es de un cuarto de pulgada o un octavo de grueso. Se extiende sobre una superficie plana una capa más o menos uniforme de tinta grasa, o de offset. Sobre ella se pasa el rodillo para empapar uniformemente de tinta. Este rodillo se hace pasar varias veces sobre la plancha de madera, por lo tanto, ésta absorbe la tinta. Al oprimir un papel sobre la plancha se mancha el papel

Cuando el papel está húmedo la presión que ejerce es muy fuerte y además se agrega un fieltro grueso que le quita casi toda la humedad, esto es lo que llamamos “mecánica de fluidos” ya que el agua al salir del papel necesita ser reemplazada por tinta. Mientras más presión se ejerza, más agua se desplaza; por lo tanto, más tinta permea en el papel y si el papel es grueso y de buena calidad la impresión que queda sobre él no es solamente superficial, se integra totalmente, se hace parte del papel. La impresión que se logra de esta manera es una imagen totalmente igual a la veta de la madera, los pequeños huecos de la misma quedan en blanco y se notan perfectamente las líneas. De esta manera se logra una copia en un solo color de la placa de madera.

Si se le hacen pequeñas muescas a la placa y se repite la operación, el rodillo lógicamente deja un poco menos de tinta donde se hace el hueco; así es como se consiguen los grises; mientras más profundos se hace los huecos, más claros quedan los grises. Así hasta que se llega a una profundidad en la que por más que se pasa el rodillo sobre la plancha, nunca toca la superficie trabajada, entonces se logran los blancos.

Se hace un dibujo, delimitando por áreas los negros, los grises obscuros, los claros los más claros y los blancos y se trabaja sobre la madera sacando más o menos según ese diseño. Una vez terminado se entinta, se humedece el papel y se ponen ambos en una prensa para lograr el primer grabado.

El problema con la madera es que solo se pueden hacer impresiones de un solo color o a lo sumo se logran difuminados. Estos se logran poniendo de un lado de la superficie plana un color oscuro y del otro, uno claro. Pasando el rodillo de un lado al otro y el color disminuye conforme se hacen las mezclas.

Se puede utilizar una segunda placa, del mismo tamaño y poner un color claro sobre la placa lisa y un color oscuro en la placa trabajada. La imagen lograda quedaría con el color liso como fondo.

Hay variaciones, otras maneras de hacerlo, alguno que otro truco dentro de la técnica, pero en esencia ésta es la manera de trabajar un grabado sobre una placa de madera.

Más o menos es también, la técnica que se usa para el linóleo o para el macopán. Todas estas placas se imprimen siempre con rodillo.

El metal es totalmente diferente ya que el metal no tiene las vetas de la madera y no absorbe la tinta. Para trabajarlo se coloca una pequeña cantidad de tinta y se extiende por toda la superficie de la plancha de metal, luego, se quita toda la tinta que se pueda; esto se hace primero con una tela especial que quita todo el exceso, luego se usa periódico y finalmente una hoja de papel de china -papel sumamente delgado y fino- Parece que se quita toda la tinta, pero si se pasa esta placa en la prensa deja una ligerísima capa de tinta; dependiendo del cuidado con el que se haya limpiado la placa y de las imperfecciones que tenga la misma placa. Si tiene una pequeña raya ésta quedará impresa, o si las imperfecciones son muchas también quedarán. Por lo tanto, se debe utilizar una placa muy lisa, la cual se logra lijándola antes con mucho cuidado.

Ahora viene el dibujo. La primera forma de hacerlo es con punzones directamente sobre la placa, esta técnica se llama “punta seca’. De esta manera solo se hacen dibujos con líneas, como cuando se dibuja con pluma. Luego se entinta la placa y se pasa a la prensa para obtener el segundo grabado.

Siempre que se pasa por la prensa una placa, la presión irá aplanando las rayas, si se hace una y otra vez, poco a poco la línea se irá desvaneciendo. Entonces, ¿cómo lograr que dure largo tiempo para hacer un buen número de impresiones?. Pues profundizando la línea. Esto se logra con ácidos. Pero el ácido come todo lo que toca, así que se debe preparar la placa para protegerla del ácido.

Ya que la placa esta lisa primero se protege el lado que no se trabaja, para esto se usa un barniz muy fuerte que se hace con “laca y alcohol”. Luego del lado, donde se hace el diseño, se cubre con otra clase de barniz “barniz de grabado”, el cual es un barniz especial, muy suave; de secado un poco lento, pero que al pasar el punzón sobre él lo levanta sin ejercer gran presión y se puede dibujar como si se hiciera con un lápiz.

Ya terminado el dibujo se mete al ácido y se deja un tiempo específico para cada metal; se pueden utilizar acero, cobre y zinc. Para cada metal se utiliza diferente clase de ácido. Para el zinc: ácido nítrico. Para el cobre: percloruro de hierro. Para el acero: ácido sulfúrico.

El tiempo que se deja trabajar el ácido depende de la profundidad que se quiera dar a la línea y del metal que se esta utilizando. Mientras más se deja, más profunda será pero el ácido siempre la ensanchará. Es muy difícil lograr líneas profundas y finas al mismo tiempo.

A continuación se quita el barniz, se entinta y al tórculo (la prensa). Con esto ya se tiene el tercer grabado. Esta técnica de línea trabajada con ácido se llama: Agua fuerte.

Como se ve con esta técnica solo se pueden trabajar líneas y nada más. Pero resiste muchas impresiones, dependiendo del metal que se usa se puede lograr imprimir hasta alrededor de 150 imágenes.

Pero si se quieren lograr diferentes grises, o que la tinta quede no solo en las líneas: entonces se necesita que la tinte coloree algunas partes de la superficie de la plancha.

Para lograr esto, se deja que el ácido trabaje más o menos en la superficie que se quiere colorear. Pero ¿cómo lograr que la tinta se introduzca en una superficie pareja?. El ácido “come” todo lo que se deja descubierto pero lo hace siempre de una manera uniforme; entonces ¿cómo hacer para que quede tinta en una superficie?. Espolvoreando la placa con pequeñísimos puntitos de barniz o de brea y estos protegerán del ácido. Hay varias formas de hacerlo, pero la manera más sencilla es con “barnices en aerosol”; con una ligera capa, de manera que no cubra totalmente la misma y el ácido pueda trabajar entre los puntos.

Retomamos aquella placa donde se hizo la línea y se trabaja con los diferentes grises. Ya que se puso la ligera capa, que por cierto se llama “graneado”, se vuelve a llevar la plancha al ácido varias veces, tantas como diferentes grises se quieran.

La primera etapa es elegir cuáles y cuántos grises se quieren lograr, y luego cubrir las partes que no se quiere que se profundicen; o sea ,cubriendo siempre los blancos. Se lleva al ácido, se saca, se lava y se vuelven a cubrir las áreas donde se quiere el gris más claro, el más oscuro, luego los negros tenues, el negro medio y finalmente se dejan trabajar solo las áreas donde se quiere el negro más profundo. Al terminar se quita de la placa todo el barniz, se entinta y a la prensa. Si todo fue un proceso con los tiempos y ácidos correctos, entonces se logra el cuarto grabado. Esta es una técnica mixta y se llama agua fuerte y aguatinta.

¿Cómo poner diferentes colores al diseño: Se puede entintar por áreas de diferente color, pero es difícil, complicado y bastante laborioso.

¿Cómo hacerlo un poco más sencillo?. Usando varias placas.

n la primera placa se hace el dibujo de línea y se trabajan las áreas donde se desea ese mismo color. Una segunda placa para un segundo color y solo trabajar las áreas específicas donde se quiere. Una tercera para otro color y una cuarta. Todas las que se necesiten. Mientras más placas se usen más colores se pueden usar y más se facilitará el entintado. Pero las placas son caras así que se busca un justo medio; lo más común es entintar por áreas y trabajar dos o tres placas a lo sumo. “La Niña Colibrí” está trabajada en dos placas sobrepuestas. En la primera placa se hace el dibujo de línea y se trabajan las áreas donde se desea ese mismo color. Una segunda placa para un segundo color y solo trabajar las áreas específicas donde se quiere. Una tercera para otro color y una cuarta. Todas las que se necesiten. Mientras más placas se usen más colores se pueden usar y más se facilitará el entintado. Pero las placas son caras así que se busca un justo medio; lo más común es entintar por áreas y trabajar dos o tres placas a lo sumo. “La Niña Colibrí” está trabajada en dos placas sobrepuestas.

Hay otras maneras o técnicas de trabajar las placas de metal: intaglio, mezzo tinta, gofrado.